Si alguien le dijera que existe un material que puede mejorar drásticamente la autonomía de un vehículo eléctrico sin aumentar el precio de su cadena cinemática, es posible que se levantara de su asiento. Si además le dijeran que esa sustancia maravillosa se encuentra de forma natural más allá de nuestro sistema solar, es comprensible que volviera a sentarse.
Pero sigamos, porque no se trata de una fantasía. Si se utiliza en una nueva generación de vehículos eléctricos, el carburo de silicio puede suponer un cambio radical sin ningún coste. De hecho, podría calificarse de "gratuito".
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